Política en Cuba

Retos de la educación hoy (I)

Por: Julio Pernús

Cuando hablamos de los desafíos de la educación en el siglo XXI, debemos partir de la premisa de que existe una crisis social a nivel global. Por eso, el Papa Francisco ha llamado a todos los católicos, para el 2020, a reflexionar sobre una aldea educativa global y, desde esa cosmovisión, deseo construir este artículo, tomando como referencia algunas de las enseñanzas de la filosofía católica actual y en debate con otros pensadores que se sientan llamados a impulsar este esfuerzo. Muchos estudios realizados en Europa, Estados Unidos y América Latina, confirman este hecho, la familia, pero sobre todo la escuela, ya no logran transmitir valores, ideales de vida, por mucho que lo intenten; las pedagogías contemporáneas, marcadas por la tecnocracia, no emiten motivos de compromiso de cara a la vida personal y pública.
En Cuba, varios destacados intelectuales, como el profesor de la Universidad de la Habana (UH), Dr. Carlos Delgado, ha escrito y expuesto sobre la llegada de este drama pedagógico mundial a nuestra Isla. Por lo tanto, no debemos sentirnos distanciados tangiblemente de este desafío educacional. Por supuesto que en estas pocas palabras no podré hacer un análisis exhaustivo de sus causas, pero debemos saber que la crisis del sistema educativo mundial es un conflicto social que ha venido agravándose en los últimos 20 años. Aunque no justifico su impacto negativo, creo que el experimento de los maestros emergentes y la escasez de vocaciones docentes, en cierta medida, es un reflejo de la cercanía de estos dilemas a nuestro entorno.
Para llegar a la situación que vivimos en la actualidad debemos hacer un recorrido histórico por las variables que nos han conducido hasta el paradigma pedagógico de nuestra época. Después de 1945, el modelo educativo se tejió en Europa como un tapiz sustancialmente humanístico. El mismo nació de la conjugación de la tradición laica liberal, fusionada con la tradición cristiana. El punto de encuentro fue el respeto y el valor de la persona humana. Esto es comprensible, si caemos en cuenta de que hablamos de un planeta que acababa de sufrir las consecuencias nefastas de la guerra. Para cualquier intuición pedagógica, su centro era necesario hacerlo girar sobre el valor de la persona, su libertad y dignidad; sobre esto se encontraban cimentados los fundamentos de aquella educación (1).
Por otra parte, también la Organización de las Naciones Unidas en su carta de los Derechos Humanos, hace reflejar el compromiso de un humanismo personalista. En Europa se enseñaba sobre todo la tradición clásica, cristiana y moderna partiendo del valor de la persona. Esta tradición humanista de la pedagogía, según el filósofo italiano Massimo Borghesi, entró en crisis a finales de los años 60, con la gran contestación del Mayo Francés. Esta protesta generacional, entre otras cosas -afirma el pensador católico- provocó un cambio de cultura.

Las corrientes que han triunfado desde finales de los años 60 son corrientes educativas de talante antipersonalista, en Cuba incluso, anti-cristianas. No podemos olvidar la sustitución de las filosofías de enfoque amplio con la impartición de un ateísmo científico que “ayudaría” a comprender mejor una cosmovisión materialista del mundo. Pues, se decía, por parte de algunos de los grandes ideólogos soviéticos, como V. V. Klochkov, que el humanismo solo podía considerarse un valor de la cultura occidental, si confirmaba la primacía de la persona y su subjetividad (2). Se afirmaba en algunas escuelas de pensamiento que no existía una naturaleza humana común, sino que existían las diversas civilizaciones y las tradiciones ético-antropológicas. Y se postulaba que la idea de la unidad en la cultura humana era un invento de la tradición occidental.
Todas estas disquisiciones del modo de entender la cultura han provocado la idea de que no existe ninguna verdad y que no existe el hombre, sino que existen “los hombres”. Este tipo de pensamiento ha llevado a la destrucción del modelo educativo de la Filosofía de la Educación, tanto así que la pedagogía trinitaria ya no tiene vínculo alguno con la Filosofía. Pues si ya no existe el hombre, el mayor problema de la educación se reduce a las técnicas educativas; por tanto, mundialmente no se promueve una reflexión sobre a quién tengamos que educar. En síntesis, para las mentes modernas, no es tan necesaria la antropología.
Una tercera etapa en este recuento de la crisis actual educativa, es la que va de los años 80 hasta los 2000, con el auge de la globalización. En este contexto, la educación se divide en dos polos: por un lado, en las facultades humanísticas triunfa el pluralismo de la diferencia; en el contexto de América Latina se observa una vuelta a los pueblos originarios, a los ancestros indígenas, a las tradiciones precolombinas, la lealtad a lo afro, en resumen, el pluralismo totalizador, donde cada uno puede tener su modelo de vida, su concepción del mundo y su religiosidad. En otras palabras, vivimos en un mundo que está compuesto por planetas con una gran distancia entre ellos. Estos planetas ya no giran alrededor del sol y se vuelven universos incomunicables (3).
Es claro que si el pluralismo se vuelve absoluto, ya no podemos hablar de la Educación del Hombre; cada sistema de educación parecerá una forma de violencia. Como contra-parte, las facultades científicas promueven el modelo tecnocrático y científico como único modelo universal. Como dice Paul Arter, nos convertimos en la Historia que contamos sobre nosotros mismos (4). Yo agregaría: en la historia que educamos a nuestras generaciones, que no debe ser la regida por el principio tecnologizante.
De cara al 2020, vemos un enfrentamiento entre las facultades humanísticas, con el tema del pluralismo absoluto y ético, y las facultades científicas, que portan como bandera un único lenguaje y un único modelo, el tecnocrático. Podemos decir que vivimos en un mundo esquizofrénico, sin un claro diagnóstico y tratamiento especializado, con dos radares que van en direcciones no siempre convergentes y nos obligan a decidir qué elegir. Pues no se trata solo de una masiva alfabetización mediática, con la idea salvadora de tratar de enseñar a las personas, sobre la forma en que funcionan las nuevas tecnologías y medios. Hoy, la alfabetización no se puede restringir a dar herramientas a las personas para que puedan leer y escribir; en un mundo donde mucha gente pasa entre 25 000 y 40 000 horas frente a un dispositivo inteligente es cada vez más importante entender, la gramática de los medios y ser protagonistas de su narrativa.
El mundo humanista y el tecnocrático ya no se comunican eficientemente entre ellos. Todo esto de forma clara lleva a una crisis de la tradición humanística, es decir, de la tradición Universal. Por lo tanto, ya no tenemos un lenguaje universal y en esto sería bueno leer el libro Reinventar la Educación (5) del Profesor Carlos Delgado de la Universidad de la Habana.

Hoy podemos afirmar que la Cultura -con mayúscula- nos lleva a pensar en el conflicto de las culturas en plural. Es un hecho que ya no existe más una sola Cultura, sino dos o más culturas que no han construido la posibilidad tangible de dialogar entre ellas. Esto ha procreado un mundo de conflicto, que parece incluso optar, en ocasiones, por su auto-destrucción. El destacado intelectual estadounidense, Samuel Huntington, en su texto Choque de Civilizaciones, publicado en 1996, logra describir con bastante exactitud todo lo referente a este drama, el pasar de una tradición humanística unitaria, que ayudó a construir el mundo de la postguerra, a un pluralismo de culturas que están en conflicto entre ellas, lo que hace de este un mundo peligroso, porque cuando ya no poseemos un lenguaje común, entramos en un clímax de conflicto y guerra.
Por otro lado, el modelo tecnocrático, que es el único lenguaje universal de hoy, parece despersonalizar a la humanidad consolidando la creación de seres autómatas.

Ahora mismo sería un acontecimiento exótico ver un régimen político que se declarara anti-tecnológico, porque estaría enfrentando el peso de verse confrontado a un paradigma mundial. En nuestra Isla, a mi entender, de forma inconsciente hemos validado esta tesis filosófica con el llamado a un gobierno electrónico, con la imperiosa “necesidad” de llevar a la tecnología todas las esferas de nuestra sociedad, en ocasiones sin revisar el alcance ético de esa opción. Como humanidad, estamos construyendo pirámides de poder digital, donde la base social de los pobres es el último elemento y allí habitan los dominados, que son subyugados por la achicada cima de la figura geométrica egipcia, donde están los dominantes.

El lenguaje tecnocrático es hoy el lenguaje de las finanzas, de la biopolítica y también de la educación. Por lo tanto, estamos frente a una contradicción: tenemos una gran potencia técnica, el mundo nunca tuvo tantos adelantos a su disponibilidad para las ramas de la economía, la técnica y lo militar. Pero, esta potencia técnica o ideología dominante nos puede llevar al abismo de existencias, pues no hemos sido capaces de generar un humanismo capaz de controlarla.
En otras palabras, estamos frente a un modelo tecnocrático sin un humanismo ético y esto es un problema enorme. Es como poner el control de una bomba atómica en las manos de un niño. Este es el dilema que el Papa Francisco expresa en su encíclica Laudato Si. Él hace esta pregunta a la humanidad: ¿quién controla a los que controlan?, ¿quién le pone un límite a estos hombres que tienen en sus manos un poder tan grande? (6). En otras palabras, qué autocontrol tenemos los hombres de hoy, porque, para poder tener un poder tan grande, se requiere una madurez muy grande. Pensemos en el presidente de la mayor potencia del mundo: tiene en sus egocéntricas manos el destino de millones de hombres. Hoy sabemos, por experiencias concretas, que no basta solo con la política y sus cálculos para frenar sus locuras; es indudable que se necesita una dimensión humana, una correcta educación, una sensibilidad, un respeto por el destino de millones de pobres.

Leer parte II

Notas

(1) Nota tomada por el autor, Conferencia sobre el pensamiento del Papa Francisco realizada el 5 de noviembre de 2019 por el filósofo italiano Massimo Borghesi en la Casa Sacerdotal, La Habana.

(2) La Religión el Estado y el Derecho; V.V.Klochkov; página 231; Editora Política – La Habana 1984.

(3) Conferencia del Dr. Rodrigo Guerra y el Profesor Massimo Borghesi, sobre los desafíos actuales de un mundo marcado por la secularidad. Puede ser consultado en video en el archivo de la Red de Estudios Eclesiales Avanzados Cubanos (REAC).

(4) Cuando el Otro quema Dentro, Padre Cacho; Mercedes Clara; página 98, editorial Planeta de Uruguay; año 2017

(5) Este libro se sitúa en la ruta trazada por La cabeza bien puesta, Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, Educar en la era planetaria, Tierra Patria, Límites socioculturales de la educación ambiental, Hacia un nuevo saber, La vía y El camino de la esperanza. http://edgarmorinmultiversidad.org/index.php/descarga-libro-reinventar-la-educacion/ con fecha 29 de noviembre de 2019.
(6) https://es.catholic.net/op/articulos/65889/cat/422/reflexiones-de-la-enciclica-laudato-si-i.html – revisado el 29 de noviembre de 2019.

11 Comments

  • Ramón García Guerra

    Pienso que el dilema de la educación en Cuba se refiere al tipo de sociedad en que vivimos y las formas de reproducción de esta en el tiempo.
    Durante las últimas seis décadas hemos recibido una educación histeroide, que te premia hoy por las mismas razones que te castiga mañana.
    Luego, este es un proceso que ha vencido varias etapas: una fue la educación espartana de los 60s y otro fue el productivismo de los 70-80s.
    Las prácticas docentes y pedagógicas nos hicieron pasar de los normalistas a los makarencos y de estos últimos a los domenechs.
    Todavía se hace sentir el la Academia cubana la presencia del piramidismo y el cientificismo que se impuso en la era soviética.
    Desde luego, lo peor se halla el la comonialidad del saber-poder que digna a los contenidos de esa educación.
    Somos objeto de una educación sexista, clasista y racista.
    EConsidero que el tema de la tecnocratización de la cultura es colateral.
    La sociedad que se apropió de la radio, el teléfono, la televisión y la Internet no deja de ser ella misma en su integridad.
    Darcy Ribeiro nos decía que los procesos sociales son autocorrectivos, no exponenciales. Todos llegan a un punto extremo en donde dan un giro en redondo para continuar la marcha.
    Pienso que la sociedad digital está recolocando a la sociedad analógica en otro punto de la espiral.
    La cuestión es saber si este momento es de avance o retroceso.

  • Marcos A. Alemán

    Muy interesante. La pedagogía es algo que debe volver a la mesa de debate, y más ahora, a las puertas de la “4ta revolución industrial”.

    • Hayes Martinez

      Quizá si vuelve al debate puedo ser peor. Estás al tanto Marcos, por ejemplo, de la reducción de carreras en la educación superior? Ahí por ejemplo, hubo un debate inducido, cuyo resultado ha sido fatal. Solo pongo un ejemplo aleatorio. Sí, necesitamos un debate, y más que el propio debate, necesitamos la cultura de debate…una revisión ontológica como sociedad

  • Ramón García Guerra

    Marcos, advierto que no estamos a las puertas de una Cuarta Revolución Industrial; sino en pleno desarrollo de la misma. Desde hace tres decadas el paradigma es el toyotismo, que superó al fordismo. En este instante se habla de instalar aparatos de producción flexibles que reduzcan la escala de la economía y den mayor densidad al tejido de la sociedad.
    El aparato productivo cubano fue instalado en la era soviética. Su diseño es megalómano y las tecnologías, obsoletas. Petrocentrista, ademas La huella ecológica del mismo ha sido altísima. Desde la degradación de los suelos hasta la inseguridad alimentaria, este aparato es ecocida.
    Particularmente, para una Isla como Cuba es inadmisible que no apliquemos una política de reconversión tecnológica que ajuste ese aparato productivo a la condición de insularidad de Cuba y que aproveche nuestra ubicación en la división internacional del trabajo. La política del giro comunitario radical que hemos propuesto resulta una alternativa en ambos sentidos.
    La política educativa del Gobierno en la actualidad apuesta por toyotizar a la sociedad, haciendo de los centros académicos y docentes simples agencias de rentabilización de la economía. Díaz-Canel pide a las universidades e institutos académicos que produzcan aplicaciones tecnológicas dentro de la concepción neodesarrollista que asumen los Lineamientos del Estado y el PC cubanos.

    • Hayes Martinez

      Ramón, la acedemia cubana le sirve al poder político, pero solo como reafirmación discursiva ideopolítica. La academia está lejos de que muchas de las soluciones que genere se implementen.
      Aquì no puede faltar el enfoque de clases. Cuando los intereses sociales ( de la mayoría, para no ser muy abstracto) no se alinean con los de la alta burocracia, tenemos un problema ( como ahora)

    • Hayes Martinez

      Por ejemplo Ramón, en materia de ciencias sociales, cuyos resultados, muchas veces cuando son serios concluyen que hay que cambiar cuestiones organizativas e institucionales… como todo eso atraviesa las lógicas de poder de la Cuba actual, son desechados

  • Julio Pernús

    Gracias por sus apreciaciones sobre este tema tan polémico como es el escenario educativo cubano y su vínculo con la era moderna. En realidad Miguel Alejandro Hayes, he ido a muchas conferencias sobre Freire pero no lo he leído mucho. Ahora les quiero hacer una pregunta, que a la vez no las hacemos de forma constante en la Iglesia, el país estará preparado para aceptar en el ecosistema educativo con nuevos actores que “ya actuamos”, aunque sea de forma semi clandestina como la Iglesia.

    El modelo educativo cubano tiene que cambiar, pero, quién debe decidir esa transformación y cómo, son preguntas que a vuelo de ave no se ven solucionadas en un corto plazo. Yo diría, acaso se le ha preguntado al profesor Carlos Delgado sus criterios o de alguna forma, se ha logrado concertar con actores diversos las propuestas del nuevo paradigma tecnocrático que se va imponiendo con la tecnologización de la sociedad. Bueno, aunque debo admitir que después de nadar por estos ríos del conocimiento, sale uno con más preguntas que respuestas, el debate siempre nos ayuda a crecer en propuestas y conocimiento.

    • Hayes Martinez

      No he leído a Delgado. Pero puede decir que una sociedad que aplique un modelo de educación que le sea funcional, debe primero conocerse, o que al menos esa educación sirva para eso. No creo que generalizaciones y universalización puedan aportar algo al tema.
      Por otro lado, habria que situar e incluso el papel de la educación en la conformación de la subjetividad del individuo..cuestión que vuelve a llevar a conocer el funcionamiento social. Estudiar la educación como totalidad, es, algo de positivismo. Razón instrumental, para optimizar lo que hay, no para cambiar el sistema

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