Política en Cuba

Agricultura en Cuba: génesis

Por: Ernesto Gutiérrez Leyva

sector agropecuario en Cuba.

En los tiempos concurrentes, temáticas como la producción nacional de croquetas, o el uso de los intestinos de las gallinas decrépitas, copan el escenario noticioso nacional. La cuestión sería risible si no se diera en un contexto tan funesto, en el que las colas por acceder a algún que otro alimento abarcan varias cuadras. La familia cubana promedio se encuentra inquieta ante el hecho de que nociones como el derecho a la alimentación, o la soberanía alimentaria, no son más que eslóganes que solo se realizan en los reportajes del noticiero.

Un buen inicio para abordar el tema del sector agropecuario en nuestro país, sería hacer una referencia escueta al modelo en el cual se inspira: la URSS, o dicho de otra forma, el modelo agropecuario implantado a la fuerza por Stalin, después de la colectivización forzosa iniciada a finales de la década del 20 del pasado siglo. Este modelo se basaba en la existencia de sovjoses (granjas estatales), kovjoses (cooperativas campesinas), y haciendas auxiliares de producción (parecidas a lo que en nuestro contexto son los agricultores pequeños).

Estos tipos de estructuras coexistieron durante décadas. La agricultura soviética fue históricamente muy improductiva. A pesar del alto grado de mecanización y de estar entre los principales productores mundiales de alimentos, la URSS debió recurrir continuamente a los mercados internacionales para evitar hambrunas, dado el persistente déficit productivo. 

Así y todo, los niveles de productividad variaban en dependencia de la forma de organización. El modo más improductivo (pero más apoyado por el Kremlin, dada su pureza ideológica) eran los sovjoses, donde básicamente el campesino era un trabajador que recibía un salario que podía variar según la producción. En los koljoses (hipotéticamente asociaciones libres campesinas), si bien es cierto que los campesinos cobraban de forma proporcional a la producción, el distorsionante sistema de control de precios soviético los colocaba en una posición desventajosa en relación a las granjas estatales.

No obstante, sí ostentaban una gran ventaja: se les permitía poseer algo de tierra para la explotación personal, las ya mencionadas haciendas auxiliares de producción.

A pesar de abarcar solo el 10 % de la superficie explotada agrícolamente en la URSS, esta forma de propiedad lograba una productividad mayor por hectárea que sus semejantes, al punto de ser capaces de producir el 25 % de todo el volumen agropecuario soviético[1]. Se podría argumentar que la inmediatez del campesino respecto a lo producido, el sentido de pertenencia que esa forma de propiedad generaba, o la posibilidad de vender la mercancía de modo libre en el “mercado koljosiano” estimulaban la productividad en esta forma de propiedad. Pero lo cierto es que (fuere cual fuere la causa) aventajaba con creces a las otras.

Visto esto (consciente de que estos párrafos no son suficientes ni remotamente para explicar la complejidad del fenómeno soviético), podemos hacernos una vaga idea de cuántos inconvenientes encerraba el modelo agropecuario soviético, el cual con alguna que otra innovación tropical, se implementó en nuestro país y subsiste hasta nuestros días.

Si malo, fue el original, ¿qué esperar de la copia? ¿verdad?

Continuará…


[1] En 1965 aportaron el 32 % de la producción bruta agrícola y más del 45 % de la animal. Vid. Marczewski Jean, ¿Crisis de la planificación socialista? Ediciones Olimpia S.A, España, 1979, pág 21.

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3 Comentarios

  • Ernesto

    Muy bueno. Espero con ansias la segunda parte. Ahora una petición sabe si en la urss existia algun sistema de asesoramiento en cuanto a la maquinaria a usar y si esta era de facil y libre adquisicion para los campesinos independientes; existia algun equivalente a ACOPIO. Por otro lado el caso del excedente de produccion q se generaba y no era destinado al estado con los precios fijados era un asunto estatal, o existian pequeñas redes de distribucion, elaboracion, empaquetado y venta??

    • Ernesto

      Hola, me alegra que le haya gustado. El “fenómeno” soviético existió durante 70 años, en los cuales hubo cambios más o menos radicales que no dejaron indiferente a la agricultura. Podría sistematizarse -no sin caer en ligerezas- el periodo soviético en NEP, estalinismo, era Jruschov, estancamiento brezhneviano y perestroika: durante la NEP los mecanismos de comercialización de los productos agrícolas se asemejaban a los de una economía de mercado, lo relativo a la maquinaria no es un factor a tener en cuenta dado el rudimentario estado de la agricultura en la URSS hasta entonces. Stalin en su momento de mayor furor suprimió toda forma de explotación privada y requisó el excedente campesino, a costa incluso, de disminuir el consumo de los agricultores para satisfacer la demanda urbana.
      Con la flexibilización de Jruschov vuelven los lotes personales. En cuanto a la maquinaria, hasta 1957 a los koljoses no se les permitía poseerlas, accedían a ellas a través de las Estaciones de maquinarias y tractores, hasta que estas fueron disueltas en 1958 y su material vendido a crédito a los koljoses. Así mismo, el personal de aquellas pasó a laborar en estos. Sumado al hecho de que los sovjoses no eran más que empresas estatales del sector agrícola, se regían por el principio de autonomía contable, y se le permitía tomar decisiones cotidianas sobre el proceso productivo. No obstante, ello no puede negar la influencia que el aparato central tenía en kovjoses y sovjoses, ya sea a través del Ministerio de Agricultura o el propio PCUS, cuyo visto bueno era indispensable para que los distintos directivos de ambas formas de explotación. Que quiero decir: lo relativo al uso de la maquinaria era decidido en el sovjoz o koljoz, en complementación al plan quinquenal. En cuanto a las Haciendas auxiliares de producción, el desprecio soviético por el “germen de lo privado” así como lo pequeño de los lotes, no permitía que tuvieran un grado de mecanización relevante.
      En cuanto a la comercialización, no sé qué tanto se parecía el sistema soviético a nuestro ACOPIO, pero sí partía de la intermediación del Estado entre productor y mercado minorista. De hecho, lo pagado por el Estado hasta 1958 por las entregas obligatorias solían estar por debajo de los costes de producción. Ahora bien, con la relativa flexibilización que vivió el sector, sobre todo durante los primeros años de Brezhnev, proliferaron los llamados “mercados koljosianos” cuyo sistema de precios era fijado libremente entre vendedores y compradores. Estos, tuvieron un peso nada despreciable en el sector, pero el Estado siguió disponiendo sobre el grueso de la producción. Infiero que los mercados koljosianos trajeron aparejada una red de distribución a pequeña o mediana escala, que al ser más flexible, presumo más eficiente, pero no puedo afirmarlo con seguridad (no había pensado en ese detalle hasta ahora, gracias por sembrarme la duda). No obstante, el sobredimensionamiento de un sector estatal, cuya ineficiencia se hacía más evidente a medida que la economía soviética se descomponía, provocaron síntomas propios de una economía de escasez al final de la era Brezhnev y la perestroika: desabastecimiento, cosechas enteras que de echaban a perder, proliferación del mercado negro, etc.
      Espero haber contestado su inquietud.

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