Pensar la sociedad civil en Cuba

Ernesto Gutiérrez, abogado, conversa con Miguel Alejandro Hayes sobre la Sociedad Civil en Cuba. Desde el Derecho, la Filosofía, la Historia ambos se adentran en un tema boom por estos tiempos en Cuba; una mirada desde la diversidad, libre de etiquetas, una reflexión sobre el complejo entramado que es la isla hoy. Por: María del Pilar Díaz CastañónEl uso recurrente y disímil del legado de Antonio Gramsci podría ser un ejemplo clásico de reclamo ambivalente por tirios y troyanos, con iguales pretensiones de validez y legitimación. Los conceptos de bloque histórico, hegemonía, subversión social -por solo mencionar los más divulgados- han sido objeto de amplias reflexiones, tanto teóricas como políticas, entre las que se halla también por supuesto la tendencia de recuperar el verdadero pensamiento gramsciano, para, como siempre, emplearlo en la validación de prácticas coyunturales bien concretas. En Cuba también tuvimos la moda Gramsci, como apunté en otra ocasión(1). Reitero aquí mi filiación a quienes pretenden explorar las lúcidas indicaciones del filósofo italiano sin propósitos canónicos, i.e., buscando la vitalidad que para los imperativos actuales tienen las sugerencias de un pensador genial que vivió una época bien distinta de la nuestra. Y un imperativo teórico y bien práctico para la Cuba de hoy es la constante exigencia foránea y a veces tímidamente interna de rediseño de la sociedad civil. I.e., Cuba debería ponerse a tono con los cambios democráticos y neoliberales en boga, y propiciar para ello mayores espacios de participación social.