Política en Cuba

Tras la tempestad la karma

Por: Jorge Fernández Era

—Ay, mi amiga, vengo a pedirte que me hagas un cocimiento de los tuyos, a ver si se me baja el susto que me salta en el pecho.

—¡¿Qué pasa?!

—Que prendo el televisor y oigo que van a transmitir en vivo las sesiones de la Asamblea Nacional. Pensé con horror: ¡¿en vivo?!, ¿se exponen a que la gente y los medios nacionales e internacionales vean la clase de broncas que se arman por cualquier cosa en el Palacio de las Convicciones?

—¿Y lo hicieron así nomás, sin cortes?

—Como oyes. Yo era todo nervios. Escuchaba al presidente de la Asamblea y me preguntaba cómo a ese hombre no lo han puesto a impartir un curso de Círculo Infantil para Todos en aras de que los niños duerman su siesta. El temor mayor era que se parara alguien y gritara: ¡más café! Y ná, esos diputados tuvieron el tino de no interrumpir sus largas pausas, su metraje silente, su sincopada dicción…

—Eso se llama equilibrio. No todo puede ser discusión de pasillo.

—¡Ahí está la cosa!: se anunció en la prensa que iban a discutirse algunos temas importantes para el devenir de la nación. Y en el ir y devenir de la cocina a la sala yo repetía a mi marido: tú va ver que tú verás, con lo impulsivos que somos los cubanos empiezan por preguntar por qué esto o por qué aquello y terminan citándose pa las cuatro y media en el parqueo del hotel Palco.

—¡Dime que no fue así, que hubo unidad!

—Por suerte, mi amiga. Parece que se reunieron con los buscapleitos y les explicaron que las condiciones objetivas y subjetivas no están dadas aún para cambiar lo que no debe ser cambiado: el carácter unánime de las decisiones, la monolítica indisolubilidad de los brazos levantados a favor, la pesantez de los antebrazos para votar en contra, el aplauso, los vivas…

—Entiendo tu sobresalto, porque a todo eso se llega después de horas en que se habla, se habla… y se bosteza. Cualquiera puede meter la cuchareta y poner la cosa mala. 

—Claro, como cuando el ministro de Economía dijo que topar los precios no es un mecanismo eficiente. Yo busqué con la vista a Zapata, el gobernador de la capital, quien hace dos días nada más firmó la orden de topar los precios agrícolas. Le va pa arriba, pensé yo. No se vio, pero alguien tuvo que haberlo agarrado.

—Qué momento, tú…

—¡Que si sí…! Eso sucedió en medio de la presentación de la Estrategia Económico-Social para salir de la pandemia. ¿A quién se le ocurre hacerlo en vivo, en momentos en que hay escasez hasta del tabloide que vendieron explicándola? Pero el caso es que la presentaron. Y lo de los precios topados no fue nada al lado de lo que dijo el ministro sin que le temblara la voz, casi retando al auditorio: Tenemos problemas. Ahí me subió la presión, no quise mirar, creí se lo comerían vivo, sería lo último en el cargo del más joven de nuestros dirigentes… Y ná, su osadía pasó por alto, porque al final to el mundo sabe que Cuba va bien…

—Ya está el cocimiento. ¿Te gusta con azúcar prieta?

También le puede interesar

sesiones de la Asamblea Nacional, sesiones de la Asamblea Nacional

Autores

One Comment

Puede comentar acá

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto:
Ir a la barra de herramientas