Política en Cuba

Vacaciones

En Cuba, hace tiempo, las vacaciones pasan por el filtro económico.

Por: Julio Pernús

Cuando pienso en las vacaciones, me vienen a la mente esos veranos infantiles que pasábamos en familia en la casa de Rancho Luna, Cienfuegos, que cedían por su trabajo a mi mamá. Vivíamos momentos inolvidables marcados por un mar siempre dispuesto a regalarnos nuevos juegos.

La palabra vacación procede del latín vacatio, en referencia al descanso de una actividad habitual o a un período en que las personas que estudian o trabajan suspenden temporalmente sus obligaciones. Aunque parezca increíble, quizás estemos presenciando el final de lo que teníamos por vacaciones: en un mundo totalmente hiperconectado, se pierde muchas veces ese horizonte tan anhelado que nos invitaba a desconectarnos. Hoy nadie quiere desconectarse, porque equivaldría a dejar de existir.

En Cuba, hace tiempo, las vacaciones pasan por el filtro económico. ¿Cuántos cubanos podemos acceder a un hotel o irnos al extranjero a turistear?  Puedo asegurar que más de lo imaginado, ya que el turismo nacional ha ido creciendo de forma considerable; aunque algunos no hemos caído en ese bolsón que pasa un lindo fin de semana en Varadero.

Propondría a los dueños de las empresas estatales o particulares que valoren la posibilidad de ofrecer a sus trabajadores algún paquete pagable para ayudarlos a financiar sus vacaciones, que deberían ser consideradas como parte insoslayable de nuestras aspiraciones humanas.

La pandemia del coronavirus no se sentía como vacaciones. Vacacionar es poner el alma en una etapa de menor fatiga y dar un poco de gusto estético y alegría a nuestra cotidianidad. Pero, todo esto de la pandemia mundial nos podría obligar a replantear nuestros hábitos vacacionales. No se sabe cuándo podremos visitar algún país sin ser presas del temor a quedarnos varados en él.

Desde mi fe, albergo la esperanza de que disfrutemos antes de lo pensado de unas anheladas vacaciones, marcadas también por una cultura ecológica de mayor preocupación por el cuidado de la naturaleza y de los demás; quizás sea lo mejor que nos pueda suceder tras resistir los embates de esta peste del siglo XXI que, a no dudar, nos hace merecer unas largas vacaciones.

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