Política en Cuba

No hay más que explicar

Por: Miguel Alejandro Hayes

Llevo días intentando escribir sobre las protestas en Cuba. Cada vez que empezaba lo dejaba a medias, porque sentía que no valía la pena decir.

He leído muchas páginas llenas de belleza literaria, cargadas de esas metáforas que la poesía rechazó y solo quedaron para la teoría. Por eso lamento no hacer un texto de valores estéticos, porque ya comprendí que en la intelectualidad también hay faranduleo, y que a veces es más importante pavonearse de la forma que del contenido (a veces no hay contenido).

No me interesan las metáforas teóricas que no llevan a una salida, que no cierran el sistema. No me interesa la poesía frustrada que invade la prosa, porque ya tengo la poesía. No me interesan requisitos (de cantidad de páginas) para hacer un buen texto.

Por eso, ante mi deber ciudadano de reflexionar sobre el 11 de Julio, solo puedo decir esto.

En Cuba, el salario mínimo no alcanza para satisfacer las necesidades mínimamente mínimas de una persona. ¿Cómo se vive en Cuba con 2100 pesos de salario?

Los alimentos son cada vez más caros y escasos. Se le añade que aumenta la lista de los que se venden en emelecé. Nadie compra un pedazo de carne en Cuba sin 6 horas de cola, o sin pagar dos veces el precio de la tienda en CUP (esto es un cálculo muy conservador de mi parte).

Los cubanos no elegimos al presidente, ni a los gobernadores de las provincias, y cuando vamos a las urnas, vamos a ratificar, no a elegir. No existen tres opciones a escoger dos, y quede una afuera. Existen X opciones, solo para ser ratificadas.

Los ciudadanos cubanos no decidimos los destinos del país. No decidimos que la economía esté volcada al turismo, los gastos en defensa y equipamiento militar, la reducción de sectores claves, etc.

Protestar contra el gobierno sigue siendo un ejercicio de riesgo. Aunque se puede matizar (porque la ineficiencia también es para censurar y callar al que habla demasiado) cuestionar al gobierno, cuando se trabaja en una institución estatal, es un riesgo. Nadie dirige una empresa en Cuba si se pronuncia abiertamente contra el gobierno. De hecho, nadie dirige nada si lo hace.

Los dirigentes son soberbios, y cuando son cuestionados, pueden responder movilizando el aparato estatal y del Minint contra quienes lo hacen. Pueden, aunque no siempre lo hagan, pero pueden.

No hay forma de canalizar un cambio esencial. Tener más partidos, cambiar un ministro, cambiar una política esencial del gobierno (redirigir la apuesta hotelera, por ejemplo), la empresa privada con libertades empresariales (con ajuste a la legalidad y al respeto a los derechos laborales).

No hay promesas incumplidas porque ya nadie promete nada. Nadie nos prometió que el ordenamiento nos cambiaría la vida para bien, o que los planes de hoteles aumentarían el poder adquisitivo de la ciudadanía. Nadie se ha atrevido a hacerlo, porque la esperanza ya no sirve ni como mentira.

Sin rumbo, sin capacidad de generar un cambio, ¿qué esperar de la gente, que siga esperando?

Creo que hay muchas formas de decir esto, pero es eso. El Socialismo va para un lado, y la gente para otro. Y es que el Socialismo cubano no es derecho de todos, sino privilegio de algunos. Es socialismo asintomático, y la gente se da cuenta.

Comida, medicamentos, libertad, se gritaba en las calles en 11 de julio. No hay más que explicar. El cubano está pasando mucho trabajo, para andar buscando en la recontratanca una explicación.

Protestas en Cuba hoy. Protestas en Cuba hoy.

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