• Cultura

    Se comienza a derrumbar el techo, el piso, la hora…

    Por: César Álvarez Fraga En la historia literaria de nuestra isla, se han repetido diversos procesos que han enriquecido y conllevado a diferentes vertientes estéticas, en las que tributaran nuestros textos de mayor impacto por su ordenada y precoz posición en dicha historia. Uno de estos procesos los trata con certera posición y voz, el gran poeta, periodista e historietista Pedro Plégez Gonzáles quien es autor de un importante artículo que se acercará a lo que el definió como la revitalización de la décima escrita cubana, en el texto nombrado como ¨El Drama del Iceberg¨ se estima de este fenómeno lo siguiente: ¨El actual proceso de revitalización de la décima…

  • Onírica

    Yo soy otra

    Por: Kmilo Noa Soy la perfecta imagen del erotismo la chica de portada la canción la musa el poema de amor desesperado, y la mala mujer por la que lloras por la que te emborrachas, tu perdición. Soy un crimen pasional otro feminicidio otra niña abusada una desaparecida una fotografía en el diario. ¿Quién eres tú?

  • Onírica

    Brain’s theft

    Por: Kmilo Noa Si Oskar Vogt viniera a estudiar mi cerebro tan minuciosamente (como mi madre aparta la basura del arroz de la basura comestible) y metiese sus dedos en mi cavidad craneal, Iba a darse cuenta que mi cerebro es una glándula donde puede encontrarse contenida toda la miseria del mundo. II Si yo pudiera infiltrarme en el Panteón de los Cerebros de Moscú me robaría el cerebro de Máximo Gorki y le extraería la glándula escritural tendría que limpiarla con extremo cuidado para después comérmela untada en mayonesa. Si yo pudiera infiltrarme en el Panteón de los Cerebros de Moscú me robaría el cerebro de Máximo Gorki e…

  • Onírica

    Desde que no estás

    Por: Miguel Alejandro Hayes Nota al lector: Llevo días pensando. Lo hago. No lo hago. Digo mañana y termino por no hacerlo. Ya me decidí y ahora no encuentro un porqué que me lo impida. Perdónese al no poeta por las faltas, las impurezas y las inercias; tenía un gran motivo. A Elizabeth Sabina calla desde que no estás. No se atreve a correr sin mirar atrás. Hegel ya no quiere cuestionar la nada, a su ir y venir sin cesar de otredad y mismidad. Aute cansado, se niega a hacer sus labores. No reivindica espejismos, ni me cuenta de lujuriosos amores. Derrida no menciona a la metafísiva ni a…