Onírica

Tus manos

Por: Victoria Cabrales 

Pensaba en tus manos, con tus dedos finos y huesudos, siempre con anillos, grandes o pequeños, no importaba, tampoco el metal, a veces plata, níquel, alpaca, u otro que recordara alguna ocasión. “Este me lo regaló Claudia en Sevilla, y aquel lo compré en la feria artesanal de Angelmó”. Todos tenían un recuerdo tras su forma, y un significado. Con el tiempo y la artritis algunos de tus dedos cambiaron, ya no eran bellos, no te gustaba la forma que adquirieron, parecían tener un desorden contrario a la estética y sentías vergüenza de ellos, y eso te hacía esconderlos. No importaba, yo pensaba que eran hermosas tus manos, similares a las de una pianista, que no encontró en su destino el instrumento que las hiciera brillar. Esas manos eran capaces de escribir tiernas poesías, coser maravillosos vestidos y blusas cuando no había dinero para comprarlas, tejer infinidad de botines de bebés y chalecos con los colores que tu querías reunir, juntando el cariño a las hebras de la lana, también podían cocinar los mejores postres en los días domingo, el flan en la olla con un delicioso caramelo de azúcar. Tus manos podían acariciar con ternura a todo ser que se te aproximara. Recuerdo cuando era pequeña, te miraba con admiración en Rapel, tus manos tocando la guitarra, cantando feliz esa canción “… para olvidarme de ti voy a cultivar la tierra”.


Ya no están, solo quedan reminiscencias de cuando tu piel parecía transparente, todo era distinto, el color violáceo de la falange, la delgadez, el cambio en las articulaciones, los cartílagos. Habían perdido su firmeza, ya no podían cobijar a nadie, sostener nada, ahora ellas necesitaban de la ternura y cuidados que habían esparcido por el mundo.
Miro el oxímetro y no veo tus manos, antes parecían unidos uno y otro. Siempre apresurabas la misma pregunta, ¿dime cuánto mide?
Ya no importa.

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Autor

  • Victoria Violeta Cabrales Gómez, madre, viuda, Ingeniera en Informática, chilena. Temas de interés: DDHH, desigualdad, ecología, filosofía, cine, poesía, la música de Silvio Rodríguez.

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